Consideramos prospera a aquella persona que tiene abundancia de recursos económicos, que tienen todas sus necesidades suplidas, personas libres de carencias, con una buena casa, un buen vehículo, ropa importante, lindas joyas y una buena cuenta bancaria.
Esta mentalidad secular se ha filtrado en nuestras iglesias, de tal manera que si no tenes los bienes materiales recién mencionados sos un hijo de segunda o no estás bendecido por Dios.
Es importante comprender que la prosperidad es una experiencia interior, y no un estado externo, va mas allá de las posesiones adquiridas.
Algunos hasta tuercen la palabra para que diga lo que no dice y así poder justificar la ostentación de su manera de vivir.
Muchos dicen que Jesús era rico y para sustentar esta idea mencionan la ofrenda que le entregaron los magos al nacer o las ofrendas que recibía de gente poderosa de su época.
Hablan de su túnica como si fuera una prenda de Versase o de Louis Vuitton, o de sus sandalias como si fueran de Manolo Blahnik o Jimmy Choo.
La gran realidad es que Jesús nunca tuvo un reloj Patek Philippe, ni anillos de diamantes, no se movía en una limusina Maybach Landaulet o en un Lamborghini Murciélago, no dormía en una habitación del hotel Burj Al Arab en Dubái, ni se perfumaba con Imperial Majestic, ni tenía una cuenta bancaria en la Islas Caimán.
Se imaginan a Jesús haciendo ostentación de su ropa o de sus bienes, te lo imaginas a Jesús predicando a las multitudes motivando a la gente a tener un buen reloj, o coche, o vivienda
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Tendríamos que arrancar varias hojas del Nuevo Testamento, que hacemos con el texto no hagáis tesoros en la tierra, o con no podéis servir a dos señores, El no vino para edificarse un imperio, vino para extender su reino.
La verdad es que el dinero que entraba en la tesorería del ministerio de Jesús, no fue utilizado para mejorar su corta vida terrenal, sino para financiar sus viajes y el sustento de la gente que se movía con él, los discípulos eran obreros a tiempo completos.
Para un judío era sagrado comprar la tierra donde seria sepultado y reunido con sus padres, esto lo vemos en todo el antiguo testamento.
“Jesús no tenia tumba familiar”, fue sepultado en una tumba ofrendada por José de Arimatea
“Dios puede darnos el oro de Egipto, pero dependerá de nosotros si lo usamos para levantar un tabernáculo o adorar el becerro”.Hoy muchos están adorando el becerro, el dinero paso a ser su Dios.
No estoy diciendo que está mal tener bienes, no te estoy diciendo que hay que hacer un voto de pobreza, está bien tener un buen coche, una buena casa y vestirse bien, lo que digo es que no hay que servir a las riquezas, Dios nos da recursos para ayudar y financiar la su obra sobre la tierra.
La palabra usada en el judaísmo para prosperidad es: Tsalach.
Esta palabra significa empujar hacia delante, alcanzar propósito.
El hombre prospero es el que empuja hacia delante, el que alcanza el propósito de Dios para su vida, ahí se encuentra la prosperidad integral, como se dice de Abraham que estaba bendecido en todo.
3Jn 2 dice: Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas buena salud, así como prospera tu alma.
Este versículo primeramente habla de que seamos prosperados en todas las cosas, y que tengamos buena salud.
Salud es parte integral de lo que significa prosperidad.
Dios está interesado en prosperar todo aspecto de nuestras vidas, sin embargo, pone como condición que esa prosperidad será dada de acuerdo a la prosperidad del alma.
¿Qué significa prosperidad del alma?
En el alma hay 3 elementos: la voluntad, la mente y las emociones.
Somos prosperados cuando rendimos nuestra voluntad a Dios, y dejamos de vivir una vida controlada por las emociones, una vida almática, y renovamos nuestras mentes.
Somos transformados por la renovación de nuestro entendimiento, cuando cambio mi manera de pensar, cambia mi manera de hablar y actuar.
Soy como el gusano que sale del capullo para descubrir que tengo alas para volar, este principio se llama: Metamorfus.
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